23-10-2009
A mediados de la década de los noventa,
Myst resultó ser el juego más vendido hasta la fecha. A medio camino entre una videoaventura y un buscador, el juego resultó ser el pionero de un nuevo género que por entonces aun no se había inventado.

A pesar del gran éxito cosechado por el título,
Myst no está exento de polémica. Es evidente que resulta bello y atractivo como pocos, pero no es menos cierto que puede resultar bastante aburrido, y parco en opciones. Y es que, parte del éxito de este título, fue conquistado gracias a la casualidad.

Y es que
Myst, fue un programa que resultó pionero en muchos sentidos. Por un lado, consiguió impulsar definitivamente el formato del
CD en los videojuegos, además de conseguir conquistar a un público en mayor medida adulto, algo muy poco frecuente hasta entonces, y para seguir innovando, fue el primero en buscar un acabado gráfico fundamentado en el más escueto minimalismo.

Pese a todas estas virtudes, nadie se hubiera atrevido a vaticinar el éxito que se derivó de este peculiar programa. Las razones había que buscarlas en los más diversos factores, pues el juego resultaba muy complejo, con una gran cantidad de acertijos de difícil resolución, y para distanciar más al jugador de la aventura, durante toda la partida no había ni una sola presencia humana a la que acercarse.

El juego estaba reservado, pues, a aquellos jugadores que supiesen apreciar el encanto visual que se desprendía de unos paisajes de una belleza atronadora, tan hermosos como desconcertantes.

Lo que los jugadores ignoraban, es que la soledad a la que se veía sometido todo aquel que se atreviera a aventurarse en el peculiar mundo de
Myst, no era intencionada, sino más bien debida a las limitaciones técnicas de las plataformas de la época.

Los hermanos
Miller, responsables de dar forma al título, se sirvieron de una tecnología diseñada originalmente para
Apple, conocida por el nombre de
Hypercard, que en cierta medida puede considerarse como un primer acercamiento a las páginas
web actuales, pues permitía relacionar textos recurriendo al uso de enlaces hipertextuales.

A grandes rasgos, el juego de
Myst no es otra cosa que una gran base de datos que permite dirigirse de una imagen a otra.

En esta esencia está comprendido el encanto que destilaba el juego, pues la interfaz permitía a los distintos usuarios una navegación por el mundo de
Myst de forma sencilla a la par de cómoda, aunque las posibilidades del sistema de juego resultaron ser un tanto limitadas.

En una primera toma de contacto, un usuario poco acostumbrado a este tipo de aventuras bien podría llegar a la conclusión de que el juego resulta aburrido y que pertenecía a un género en vías de extinción, el de las videoaventuras.

Nada más lejos de la realidad, y buena prueba de ello son los miles y miles de adeptos con los que cuenta el juego, dispuestos a perderse y deambular por los bellos parajes del atormentado mundo ideado por los hermanos
Miller, que ya se ha convertido en todo un clásico.
