23-01-2009
Antes de esta época en la que vivimos, en la que los "tabúes" de las mascotas y personajes de cada marca casi no existen (salvo para Nintendo, claro), hubo un tiempo en que que ver un juego de Sonic en Nintendo, o ver uno de Mario en Sega, era poco más que un sacrilegio, sólo gracias a los osados "hackers", pudimos al erizo azul y el fontanero saltando en las consolas de la competencia.
Más allá de estas hackeadas, algunos programadores "mañosillos", se atrevieron a programar versiones extra oficiales de juegos legendarios, usando los gráficos ripeados de las otras versiones o haciendo el juego de cero, para luego venderlo en las tiendas en cartuchos 100X100 piratas...